Ilustración
3 proyectos de ilustración — LUME Estudio Creativo
«Para mí, la ilustración es lo más parecido a escribir.»Christoph Niemann
Una ilustración puede explicar una idea, construir un mundo, hacer reconocible una marca o simplemente conseguir que alguien se detenga a mirar.
En LUME entendemos la ilustración como una herramienta de comunicación visual. No buscamos un estilo que aplicar indistintamente a todos los proyectos. Al contrario: creemos que cada historia necesita encontrar su propia forma de ser contada.
Porque no es lo mismo ilustrar una etiqueta de vino que crear un cartel para las fiestas de un pueblo. Ni una infografía que una portada de álbum. Ni la decoración de un hotel que una animación para una campaña.
Hay tantos estilos de ilustración como formas de comunicar.
Encontrar el estilo que necesita la idea
Antes de dibujar, pensamos. ¿Qué queremos contar? ¿A quién? ¿Qué personalidad tiene la marca? ¿Qué queremos transmitir? ¿Necesitamos algo divertido, elegante, conceptual, naíf, experimental, narrativo, técnico o lleno de detalles?
La ilustración nos permite alejarnos de los códigos visuales más habituales y construir algo propio. Podemos trabajar desde una estética editorial, conceptual, geométrica, surrealista, artesanal, infantil, retro, minimalista o inspirada en el cómic, entre muchas otras.
Pero el estilo nunca es el punto de partida. La idea es el punto de partida. A partir de ella decidimos qué lenguaje visual tiene más sentido y desarrollamos una ilustración capaz de comunicarlo.
Una herramienta para contar lo que las palabras no pueden
Hay ideas que se entienden mejor cuando las dibujamos. Una ilustración puede convertir un concepto complejo en una infografía fácil de entender, explicar un proceso en una página web o hacer que una campaña tenga una personalidad visual reconocible.
También puede servir para crear un universo entero alrededor de una marca: personajes, escenarios, objetos, iconos, composiciones y pequeños detalles que, juntos, construyen una identidad.
Por eso la ilustración puede convivir con el branding, el diseño gráfico, la dirección de arte, la animación y la comunicación digital. No tiene por qué ser una pieza independiente. Puede convertirse en parte de un sistema visual mucho más amplio.
Ilustración para marcas y productos
Una etiqueta puede ser mucho más que el lugar donde aparece el nombre de un producto. En una etiqueta de vino, por ejemplo, una ilustración puede contar el origen, transmitir tradición, construir un personaje o convertir una botella en un objeto que quieras guardar.
Lo mismo sucede con el packaging, una caja de producto o una colección de envases. La ilustración puede aportar diferenciación, personalidad y reconocimiento allí donde una fotografía convencional quizá no lo consiga.
Trabajamos ilustración para packaging, etiquetas, alimentación, bebidas, productos gourmet, campañas publicitarias y marcas, desarrollando un lenguaje que pueda crecer y adaptarse a diferentes soportes.
Del cartel al álbum
Nos gusta especialmente cuando una ilustración tiene que conseguir algo tan sencillo —y tan difícil— como hacer que alguien mire.
Un cartel ilustrado para un festival. El cartel de las fiestas de un pueblo. Una campaña cultural. Un espectáculo. Una portada de álbum. En estos casos, la ilustración puede convertirse en la propia identidad de la pieza.
No se trata únicamente de hacer una imagen bonita, sino de crear una composición que comunique el carácter del evento, artista o proyecto desde el primer vistazo. Una imagen que pueda funcionar en un cartel, pero también en redes sociales, merchandising, entradas, publicaciones o cualquier otro soporte.
Ilustración que también se puede habitar
¿Y si una ilustración no tuviera que quedarse en una pantalla? Podemos llevarla a las paredes de un hotel, una casa rural, un restaurante o un bar y convertirla en parte de la experiencia del espacio.
Diseñamos ilustraciones para cuadros, murales, elementos decorativos y aplicaciones gráficas que se integran dentro de una dirección de arte global. Así, una misma historia puede aparecer en las paredes, en la carta, en la señalética, en el packaging o en cualquier otro elemento del espacio.
Porque cuando la ilustración forma parte de un universo visual común, deja de ser decoración. Empieza a contar una historia.
Y cuando se mueve, también cuenta
La ilustración tampoco tiene por qué ser estática. Podemos llevar un personaje, un escenario o un universo ilustrado al terreno de la animación y el vídeo, creando piezas para campañas publicitarias, redes sociales, videoclips, contenidos digitales o páginas web.
Una ilustración puede aparecer, transformarse, moverse y relacionarse con el sonido. Puede convertirse en una pequeña película. Aquí vuelve a aparecer la misma idea: el estilo está al servicio de lo que queremos contar.
Ilustrar es encontrar una voz
No tenemos un estilo de ilustración que imponer. Tenemos proyectos que necesitan encontrar el suyo.
A veces será una ilustración llena de detalles y referencias. Otras, unas pocas líneas. Puede ser una composición colorista, un dibujo en blanco y negro, una estética vintage o algo completamente nuevo.
Lo importante es que la ilustración tenga una razón para existir y que, cuando alguien la vea, entienda algo, sienta algo o recuerde algo.
Porque ilustrar no consiste simplemente en dibujar. Consiste en encontrar una forma de hacer visible una idea.